“Poeta. Es decir, náufrago que grita…”
Manuel Mantero
Trajo diciembre – entre borrascas mal avenidas y pronósticos de aguaceros- una antología con sabor a caricia; un murmullo de estaciones sobre la acera del invierno; un gorgoteo impreciso escrito en verso.
Trajo diciembre, impreso en su cielo, La caricia del Agua, una preciosa compilación poética cuyo cuidado ha estado a cargo del escritor y poeta Francisco Vélez Nieto, con el el auspicio de EMASESA. Y en ella, un buen número de poetas de diferentes edades, estilos y formación, escriben sus versos en el agua y en ella dejan sus iniciales de rima libre.
(Pincha aquí, en el pico del libro, para ir pasando las páginas.)
“Abandonarse al agua, a su diluvio,
a su cara y su cruz,
al lenguaje oceánico
de su sólito enigma;
para saberse eterno
al dorso de la sed”
(Jorge de Arco, fragmento).

