ACERICOS. Número 10/Enero 2010

La caricia del agua

“Tu llanto, niño
eterno idioma sin palabras”
Fran Nuño

TIZA AZUL

Ella ha olvidado su nombre y mira sus ojos
en un charco de la calle, ahora mar entre adoquines.
Todas las niñas juegan a ser sirenas, mientras
los niños dibujan olas y mareas sobre el asfalto
para fingir ser Ulises en busca de sus Ítacas urbanas.

El mundo se difumina en pigmentos azules.
Todo parece una acuarela, odiada por el genio frustrado
de un pintor que ahoga su obra en un cubo de agua.
Lástima de los paisajes que no pueden gritar de miedo,
sólo llorarse a sí mismos.

Aquella mujer sin paraguas es un fantasma impresionista
que vuela sobre la luz reflejada en los trozos de cielo
que agonizan las alcantarillas. Solo un poeta, iluso poeta,
le escribe estrofas y elegías a un mundo que se borra.
Comienza un verso, lo tacha; comienza un verso, lo llora.

Con una tiza azul , le recrimina al agua:
“No te bastaron la inmensidad y el viento.
No te bastó ser cuna y escultora.
No te bastaron los poemas y el silencio.
No te bastó ser cielo bajo el cielo”.

Álvaro Pérez Martín

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Reflejos
Reflejos – Fotografía de L. Crespo

REFLEJO A DESHORAS

Tiemblan las cuebiertas con el roce del agua
y se recoge el campanario
ensimismado
ante la marea viva.
Está la casa sumergida en el paraíso
y ya no flotan los sabores que antes albergaba.
Está el camino entre rompeolas,
ajeno al párams que allí habita.
Está la madreselva hundida en el patio,
al vaivén de las caricias frías de la corriente.

Queda la plaza sin las comidillas de sus bacos
y las arquerías vacías de sensaciones;
aristas cóncavas para buzos de la nostalgia.
Sumiso, el pueblo bajo el pantano
es un balandro
encallado en el mar del corazón yermo;
un reflejo a deshoras en esta urna sin sentido.

Susurran las aguas el acoso del tiempo
y gime llorosa de la arena
pero solo escuchan las piedras
que, corroídas por la sal,
callan y otorgan ante las malas artes.

Lola Crespo R.

*****

ERES LA HERMAFRODITA MÁS DESEADA

Invades mi cuerpo, no puedo
estar sin tu savia
principio de la vida.
Cuando te transformas
en un hombre eres poder,
todos luchan por conquistarte
y porque los riegues con tu esencia.

La humanidad te espera
te anhela y te desea.
¿Cómo te sientes siendo
tan vital tu presencia?

Llenas de gotas y hogas caídas el otoño,
de risas y chapoteos el verano;
de esperanza y miradas al cielo de invierno
y de fertilidad y aroma la primavera.

Fluyes por las venas de la tierra
y a solas con tu asusencia.
Hombre o mujer, ¡qué más da!
si sólo importa tu nombre. AGUA.

María Luisa Viu Blach

*****

VENUS SUMERGIDA

Tiene manos verdes.
Clorofila que plapita
sobre mi cuerpo blanco.

Yo marmórea, bajo el agua.
Del tiempo escondida,
de algas oxidada.

Yo Venus vestida de musgo,
verde amante fiel.
¿Darán conmigo algún día
para arrancarme su piel?

Tiene manos verdes.
Brillos de museo
me desnudarán.

Lorenzo Ortega Belchiz

Brillos de museo - L. Crespo

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