EDITORIAL. Número 9/Diciembre 2009

Noviembre, mes de otoño perezoso, trajo noticias de los recovecos de dónde algún que otro madejero nos hemos colado para husmear y buscar con lo que empaparnos de más y más arte polifacético y hermoso.

Los días 16 y 17 de Noviembre, Carmen y Lola respectivamente, mujeres madejeras de solera y tronío, desplegaron sus armas literarias y visuales para dejarnos clavados a la silla mientras ellas, meigas de las palabras, recitaban a su antojo. El enclave, la Librería y Fundación Fulmen, entidad a la que fueron invitadas por Eloísa Galindo, responsable de este Ciclo de poesía “Femenido singular”. Sumergiros en la web y buscad a María Fulmen. Su historia y legado quedó para esta ciudad desde lo más profundo de su corazón. Por estas y por muchas más razones, que nunca caiga en el olvido.

Cuando veais la próxima vez a Carmen Gusanillo preguntadle por su nueva mascota. Jamás vereis gato igual mejor alimentado por rosquitos de la abuela Teresa.

En la misma tarde del 17, nuestro amigo e integrante del grupo Baratillo Joven Pedro Luis Ibáñez Lérida presentó su libro “El milagro y la herida” de manos de la jovencísima editorial Voces de Tinta. Allí tuvimos el gusto de encontrarnos con Francisco Velez-Nieto prologuista del libro y a Fran Nuño, el editor del mismo. La lectura vino de manos de amigos poetas desde las diferentes agrupaciones poéticas sevillanas. El salpimentón lo puso la música de Mercedes Alonso Bernal.


El fin de esta larga tarde-noche la puso Sol Guerrero en La Carbonería. Esta poeta del Puerto de Santa María nos leyó sus poemas y nos cantagió de amor con su voz llena de miel. Allí, Juan Carlos, David y Jose María, parroquianos habituales del lugar la arroparon con sus canciones algunas propias y otras recuperadas del recuerdo y la historia de la música española.

Acabamos el mes apurando el 29 de este mes que nombramos. Este humilde grupo de poetas ofreció en la Tetería Doutchka un recital de poesía escénica: Incomunica2. De nuevo el amor y el estado mental plano que produce fue el tema principal. Más confeti, más amigos y más poesía con el añadido de la última ronda de poemas libres donde muchos espontáneos se animaron a compartir con nosotros sus textos preferidos. Muchas gracias Carmen (Ramos) por devolvernos a Mercedes de Velilla, pero muchas gracias también a todos los conocidos y no tan conocidos que nos acompañaron esa tarde lluviosa, aunque no por ello falta de calor y belleza. Con permiso del que lee, damos especiales gracias a un nuevo amigo y futuro colaborador habitual de La Madeja: Gregorio Lobera, un violinista venezolano afincado en Sevilla que del lado de Juan Carlos Durán y con el corazón sobre las cuerdas dió un toque especial y hasta ahora desconocido a nuestra lectura.

Por cierto… los que no compraran su camiseta-poema madejera aún están a tiempo de hacerlo. El precio es más que módico y lo guapo/a que deja a quien la lleva puesta es algo que no tiene precio

Se acabó Noviembre pero Diciembre ya está aquí. Así que, en menos tiempo del que nosotros mismos esperamos, volveremos a hacer memoria de todo lo que nos ha traido esta más que generosa vida literaria que nos atrapa día a día.

Irene Nárdiz