Relatos

CONVERSACIÓN POP DE LOS 90

Foto: Carmen Herrera

Chico dice a chica que ama a chica. Chica dice a chico que no ama a chico. Chico dice a chica que por qué no, si chico ama a chica. Chica dice que, porque chico ame a chica, chica no tiene por qué amar a chico. Chico, harto, dice a chica que si chica no ama a chico, chico odia a chica. Chica dice que chico haga lo que quiera, que a chica “plim”. Chico dice que chica no sabe lo que se pierde, que es una jodida creída, y que debería dejar de leer “superpops” y demás prensa barata para teens con acné. Chica dice que chico es un gilipollas machista con un complejo edípico incurable, que siempre lo había pensado, pero que como chica era amiga de chico jamás le hubiera dicho algo que le incomodara y le hiciera sentir mal, pero que ahora le podían dar mucho por culo. Chico dice que chica tiene razón y llora. Chico dice que esa amistad le importa y que no quiere perderla, que siente que chica es el núcleo de su felicidad, su único anhelo, su luz. Chica dice que siente haberle herido y que esa reacción enciende algo cálido y bonito en su corazón. Chico pregunta a chica si puede besar su mejilla. Chica dice que si. Chico besa la mejilla de chica. Chica besa los labios de chico. Chico y chica se casan, son felices y son guardados en la caja junto a barbie, ken, un dinosaurio de color verde al que le faltan una aleta y un cuerno y los trece años de Isabel que despide a su vecino Julián con un -¡chao!- que todavía no sabe que  es “ciao”, pero que ha escuchado muchas veces soltar a su madre cuando se despide. Julián  se va a casa con una erección golpeando con furia sus pantalones de pana azul y con ganas de que, de una vez, se pierda esa puta caja de zapatos donde su vecina guarda los muñecos y la pueda invitar al cine, coño, que lleva dos meses sin comprarse un tebeo.

Juan Esquinas