PAPELES. Número 9/Diciembre 2009

Prueba

Antes de que la tristeza abone el suelo que pisas recuerda que la lluvia siempre llega desde arriba arrastrando de las superficies el polvo y volviendo verde lo que parecía yermo.

Entonces respirar más que un impulso involuntario se convierte en un grito hondo que te recorre la garganta hasta el epicentro de tu cuerpo haciendo hervir las partículas de agua de tu sangre. En ese mismo instante prueba a evaporarte con ella y a transustanciarte con las formas volubles de las nubes y a caminar dos palmos por encima de la línea del horizonte.

Cuando sople el Poniente y te toque caer resbalando por las curvas del aire, recuerda qué y quién eres y en tu discurrir salvaje no te olvides de halar todo lo que por todos lados sobre.

“… prueba a surcar ríos
aunque el agua sólo te llegue a tus rodillas
o te cubra y esté fría…”

(Manolo García. No estés triste)

Texto Irene Nárdiz. Foto http://lapeceraht.wordpress.com/

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