PAPELES. Número 8/Noviembre 2009

SEMÁFORO

(A los miles de subsaharianos que sobreviven en toda España)

Ahora me llaman “Semáforo”, pero mis padres me pusieron de nombre Hussein…sí, como el Obama… ¡Qué lejos están mis padres!…Ya es como si no tuviera familia,… y esta gente  me han cambiado el nombre…

Me paso el día intentando vender pañuelitos de papel, sonriendo, porque no quiero provocar lástima; me ha tocado el papel de payaso… negro, no hay otra manera de reunir unas monedas para el bocadillo…

Me acerco a gente amable, o aburrida, o tensa, o temerosa, que pasa en sus coches sin muchas ganas de verme…, aunque hay quien me saluda y hace un gesto de no tener interés en los dichosos pañuelitos…

Y se me hacen lentas las horas…, me pongo a pensar…estoy perdiendo mi juventud…, mis energías…, mi vida…, todo el día aquí…, en este semáforo que es un sitio de nadie, sólo de paso y donde estoy perdido, sin futuro ni pasado… menos mal que cuando llego al piso paso unos buenos ratos con mis colegas…

Y pienso en la vida de estas personas blancas, que viven tan bien y tan poco contentas con su suerte…Es  curiosa, esta gente…siempre criticando a todo el mundo…como si creyeran que hasta que todos los demás no sean perfectos no pueden ser ellos mismos felices…

¿Y los que mandan?  Muchos  hombres y también algunas mujeres, que son quienes organizan todo esto: Con lo que deben ganar, con los viajes que se pegan, bien  comidos y bien servidos, con lo que se suben cada año a su gusto, y encima dicen que aceptan regalos… o sea que se dejan sobornar; ¿cómo van a pensar en los que estamos  vendiendo inútiles pañuelitos de papel en los semáforos?

Pues me voy a colgar al cuello un cartel que ponga bien claro:

No tengo ingresos por paro,
ni empleo, ni contrato,
ni una familia…, ¡ni casa!:
¡¡PERO SE ACEPTAN REGALOS!!

Manolo Bordallo, 3-VIII-´09