Xilofagia

Los desperfectos

“Porque somos los desperfectos y estamos hechos de daños”.
Y aún así, “escribo sobre el ciprés que ama / la labor callada de tu nombre”.


Hay en las palabras de Martín Lucía una sinfonía de la niñez que se escribe entre lagartijas de verano, inviernos compartidos y plazas de amigos.
Hay en las palabras de Antonio una nostalgia vedada desde que hace días que con el viento se marchó la niñez”. Claro que “¿quién no dejó su sangre en la nostalgia?” o en “flores de ceniza”.

Los desperfectos – Martín Lucía

Puede que todo fueran viajes imprecedibles, Antonio, como las escrituras de la abuela, cuando “la luna olía a palmera o como cuando te preguntabas cómo era posible acercar “el espacio de tu nombre el que con Covi se pronuncia. No me preguntes ¿por qué nadie me dijo nada?. Ya lo sabes… a fin de cuentas, “escribir es mentir verdades”.

Antonio es “poeta por insistencia”. Busca las palabras difíciles en caminos estrechos y se adentra allá donde otros no entran:hueso, sangre, luz, el poema. Puede que en su nombre, haya de todo menos él. Puede que existan versos “como enfermos sin visita”, puede que el mundo se mueva entre ecos imperfectos.

Dice el poeta que, a veces, la muerte canta versos tristes, porque somos los desperfectos y ya no soñamos / que poema alguno nos libere”. Es cuando la vida “parece un plural de pequeñas muertes”.

Solo nos queda aceptar tu regalo, mientras las manos se adelantan al viento:

“Mis huesos son para ti (…) dales agua y metáfora”.

Y entre tanto, un desayuno en Tiffany´s .
Y la Hepburn.

Lola Crespo