Xilofagia. Número 12/Abril 2010

“Y toco la palabra
y rompo el poema”

Hay un ejército de libélulas alineadas frente a la costa. Llevan “nombres de nómada” y alas de permuta

A ras de sol
Alas de sal
Aura rosa
La Sol
Llora
Sola

Respiran casi imperceptiblemente.
Siembran la hierba de nidos y el mar de una estela pasajera.
Todo en el mar lo es.

También mis ojos - Laura Rosal

Hay un azul en esa respiración que trae algo más que la incertidumbre poética.

Hay algo en el aire que gime presentes. Tal vez sea un pájaro de sangre roja y ala turquesa.
Tal vez sea una trenza al abismo, mitad hielo – mitad amanecer.

“Nos moriremos celestes”.

Tras el preludio de Andrés Neuman, las palabras del escritor dejan que suene con fuerza el avance preciso del vuelo de todos esos insectos que se adentran en la ciudad, para inhalar las calles, llegar hasta “el paisaje erizado”…
allí donde todo es nudo en la garganta;
allí, donde “me pronuncias” .

Esta es la Rosal. Y “El cuerpo se sabe”.
También la letra.

Rogaremos al aire y al vino que no duela la vida, mientras dejamos que caiga.
Rogaremos a los niños y a las sierpes que el último mordisco solo sea una voz celeste.

Y los ángeles.


Lola Crespo

Anuncios